Sólo falta tocar el cielo

Y a ello se dispone el conjunto de Manolo Villanova con toda la fe del mundo, no hay nadie en la entidad azulgrana que no crea en la remontada. Y ese es el primer camino para conseguirla. Posiblemente ayude a esta sensación del ‘se puede’ el hecho de que todo lo que ha vivido esta temporada la Sociedad Deportiva Huesca haya sido un pequeño milagro en el primer año de su nuevo proyecto. Lo fue salvarse con holgura, clasificarse para la Copa del Rey, acabar segundo en la competición liguera rozando además el título, jugar el play off, empatar en Palencia o superar la primera eliminatoria ante el cuadro castellano-leonés. Así que, llegados aquí, por qué dejar de creer.
Porque el encuentro de ida, además, demostró que el Córdoba, gigante en comparación con los azulgrana, no es un dragón tan gigante que San Jorge (o la gente de El Alcoraz) no pueda abatir. Llega con una ventaja sólida, pero que no es inalcanzable para el conjunto de Manolo Villanova. Sobre todo hoy, esta tarde, cuando las puertas del cielo comienzan a abrirse y la gloria está ahí mismo, esperando.
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